Sobre el proceso del cultivo de la quinua orgánica

Lorena Gómez, voluntaria larga estancia Perú.

¿Es un pájaro, es un avión? no… ¡es un dron!

Aquel caluroso día de marzo se empezó a grabar el primero de los cuatro vídeos que se han producido bajo el proyecto “Mejora de la cadena productiva de la quinua orgánica a través del desarrollo de las TIC en la provincia de Cajabamba” y el encargado de realizar esos vídeos fue Lenin Salinas, un cajabambino que ama su tierra por cada poro de su piel y gerente de EVH Studios Cajabamba. Todos teníamos una gran expectación por ver en funcionamiento ese aparatillo volador que iba a grabar las panorámicas aéreas de esta hermosa tierra y al fin llegó el momento en que Lenin lo sacó de su caja. Tras unas comprobaciones de nivelación  el dron despegó dejándonos a los presentes fascinados con las imágenes que se recogían en la pantalla desde donde se manejaba.

 

Lenin Salinas “manejando” su dron

Tradición y modernidad. ¡Encuentra el dron!

Los cuatro vídeos producidos por ONGAWA están centrados en la cadena productiva de la quinua orgánica cuya finalidad será que los productores y productoras tengan acceso a la información de todo el proceso de este cultivo andino que formaba ya parte de la dieta de las civilizaciones preincaicas. El año 2013 fue declarado por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) como el Año Internacional de la Quinua (AIQ)  y en palabras del Director General de la FAO, José Graziano da Silva “la quinua puede desempeñar un papel importante en la erradicación del hambre, la desnutrición y la pobreza”. Presenta un gran valor nutricional, que pueden consumir personas con dietas especiales como diabéticas, celíacas o intolerantes a la lactosa, siendo el único alimento de origen vegetal que tiene todos los aminoácidos esenciales, oligoelementos y vitaminas y no contiene gluten. Los aminoácidos esenciales se encuentran en el núcleo del grano, a diferencia de otros cereales que los tienen en la cáscara, como el arroz o trigo. (*)

Con este cultivo se contribuye a la seguridad alimentaria de la población debido a su calidad nutritiva, su amplia variabilidad genética, su adaptabilidad a condiciones adversas de clima y suelo (se puede cultivar hasta en altitudes de 4000 m) y su bajo costo de producción. Para incentivar el consumo de quinua se están desarrollando por parte de las instituciones públicas unos programas de información para dar a conocer sus valores nutricionales y la celebración de concursos gastronómicos, donde el ingrediente protagonista sea la quinua. Afortunadamente he tenido el placer de estar en unos cuantos concursos y os muestro algunas de las delicatesen (doy fe) que se pueden hacer:

 

José Gamboa, uno de nuestros alumnos de los talleres de capacitación de informática con su delicioso plato de quinua y cuy que presentó al concurso en Cauday.

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¡Paella de quinua!

Os detallo brevemente el contenido de estos vídeos:

Primer vídeo de la preparación del terreno y siembra: donde se muestran los aspectos agrotécnicos que debe de tener el suelo para una correcta siembra, cómo realizar el surcado y la siembra de la semilla

Segundo vídeo de las labores culturales: de raleo, deshierbo, aporque y segundo abonamiento.

Tercer vídeo de preparación y aplicación de abonos orgánicos: como el biol y el compost.

Cuarto vídeo de cosecha, post cosecha y comercialización.

Preparación del terreno

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Preparación de biol con las explicaciones de Ángel Vega, Ingeniero Agrónomo de Cedepas Norte.

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Aplicación del biol, Caserío Otuto

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Fin de la jornada de trabajo

Os estaréis preguntando donde se puede ver esta maravillosa producción, pues bien, los residentes y visitantes de Cajabamba podrán acceder a su visionado en el CID (Centro de Información Digital) que el Ingeniero de Sistemas Dilmer Velasquez, compañero de ONGAWA, está desarrollando y que se instalará en la Municipalidad de Cajabamba. Este CID será un ordenador con pantalla táctil, con un diseño sencillo de utilizar, que además de disponer de estos cuatro videos, se tendrá acceso a información relevante y de interés para la población. Se compone de distintos apartados y links que llevan directamente a acceder a esa información, como por ejemplo un apartado que se llama “Nosotras”, con links que accedan a campañas de salud, cursos de formación, centro de emergencia de la mujer. Otro apartado con “Cultivos y Crianzas” con links donde pueden ver videos, guías, manuales, libros relacionado con cada cadena productiva (leche, cuy, aguacate, quinua), otro apartado de “Ciudadanía Informada, otro con un Directorio de empresas exportadoras

Para el resto de la población que desgraciadamente no tiene la fortuna de vivir en Cajabamba, podrán verlos en la página web de ONGAWA.

(*)Fuente FAO:

http://www.fao.org/quinoa-2013/press-room/news/detail/es/

http://www.fao.org/fileadmin/templates/aiq2013/res/es/cultivo_quinua_es.pdf

P.D: Fue un placer disfrutar todos aquellos días de filmación y quería mandar un cariñoso saludo a Lenin por su gran trabajo, esfuerzo, dedicación y amor a su tierra, y a todos los productores y productoras que con paciencia y gran entusiasmo fueron los grandes protagonistas convirtiéndose por unos días en grandes actores y actrices.

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Somos hijos del maíz

Bárbara García, voluntaria largar estancia en Nicaragua.

Después de 5 años colaborando con ONGAWA en el grupo universidad y unos meses en el grupo de agua por fin surgió la oportunidad de ir a conocer un proyecto en terreno. Mis expectativas se mezclaban con esa incertidumbre que se siente cuando terminas la carrera, como si te encontraras frente a un precipicio y no tuvieras claro si tu objetivo se encuentra al otro lado o en el fondo del mismo.

Al menos, de esta manera, tenía la oportunidad de descubrir si aquello por lo que decidí entrar a estudiar ingeniería química, aquello en lo que he centrado mis esfuerzos en los últimos años de mi vida coincidía con aquello que me hace feliz, aquello que me llena.

Algo más de cuatro meses han pasado ya desde que llegué por primera vez a San José de Bocay, cuatro meses en los cuales he recorrido en 32 ocasiones el precioso y “movidito” camino entre Jinotega-Bocay y lo que se podría haber convertido en un camino rutinario a mí me sigue sorprendiendo y cada vez que me reencuentro con ese paisaje me llega a la mente un relato de Galeano en el que describe la historia de un niño que ve por primera vez en su vida el mar y dice: –“¡Que alguien me ayude a mirar!”-. Y es que es tanta la inmensidad o, quizá, es tan inmensa la belleza que con estos ojos no me basta, con esta piel no me alcanza para atrapar toda su esencia.

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Microcuenca “La Camaleona”

Durante este tiempo mi trabajo se ha enfocado sobre todo en ayudar al grupo que lleva la parte social, trabajando con familias, escuela y comunidades en la promoción de hábitos de higiene y saneamiento integral a través de la metodología FECSA Plus (Familias, Escuela y Comunidades Saludables).

Al principio estuve enfocada en la escuela de San Juan Central, donde me dediqué a terminar el trabajo de Marta Calzado, completando varios de los temas de FECSA en las aulas y realizando otras actividades y capacitaciones complementarias.

A pesar de ser ingeniera, casi toda mi experiencia anterior había sido en el ámbito social y, ahora en terreno, reafirmo mi creencia de que esta es la parte indispensable que complementa el trabajo técnico y es, además, la parte más complicada y bonita.

Una de las cosas que destacaría de mi experiencia es que he tenido que aprender a trabajar con las personas y las comunidades, me he adaptado (o al menos lo he intentado) a su manera de organizarse y hasta he modificado mi manera de expresarme. Aun así, muchas veces sigue siendo complicado y cuando creo que una conversación de media hora ha sido suficiente para aclarar algo, al día siguiente descubro que no me he hecho entender. No es sólo un tema de modificar el lenguaje, si no los tiempos, los ritmos, las vías de comunicación… es un trabajo de deconstrucción de la cultura aprendida.

Capacitación sobre el uso y mantenimento de las unidades de saneamiento en la escuela de San Juan Central

También he colaborado en la realización del diagnóstico de los Mollejones y Agua Zarca, haciendo encuestas casa a casa para determinar la situación y las necesidades de cada  familia dentro de la comunidad. Esta parte ha sido preciosa, entrar en las casas de las personas y pararte un ratito a conversar, tomarte un cafecito o un elote (maiz tierno) caliente cuando te lo ofrecían y recorrer los caminos con tus botas de hule y con mucho cuidado de no caerte mientras una anciana te adelantaba en chinelas (chanclas) a toda velocidad y cargando café, cacao o cualquier otra cosa. ¡Menudas acróbatas!

En la parte técnica mi mayor colaboración ha sido con el kit del agua de la Universidad Politécnica de Madrid. Durante unas semanas estuvieron visitándonos Daniel, Belén y el profesor Jose Antonio Mancebo y mientras tomábamos y analizábamos muestras de diferentes puntos de los sistemas de abastecimiento de agua  de las distintas comunidades buscábamos soluciones al abastecimiento de casas aisladas y conocíamos en “profundidad” las cuencas hidrográficas de la zona.

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Con Belén, después de haber metido la pata hasta el fondo en el lodo

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Analizando la turbidez del agua con los niños/as de la escuela de San Juan Central

Por lo demás mi trabajo ha consistido en colaborar en todo aquello que iba surgiendo, desde redactar informes a hacer de payasa en el día mundial del lavado de manos.

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Día mundial del lavado de manos, haciendo el payaso.

En cuanto a las personas con las que he compartido la experiencia la verdad es que no me puedo quejar. El equipo de trabajadores de Nicaragua es un EQUIPAZO que desde el primer momento me recibieron con una sonrisa y que trabaja sin descanso por que TODO salga bien, y créanme que ese TODO no es precisamente poco. A veces intentamos convencerles de que paren un poco y se vengan a compartir una toña, la mejor cerveza de Nicaragua (amantes de la Victoria, ni intentéis discutir esta realidad) pero la verdad es que muy pocas veces lo conseguimos.

Bueno… hay alguno que no es tan difícil de convencer…

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Con el Toña Team

Además del equipo de ONGAWA también hemos hecho muy buenas migas con los dos fontaneros del proyecto de San Juan y a pesar de que el famoso Vallejo baila estupendamente (y si no me creen miren la foto de la entrada del blog que hizo Ruth más abajo) yo me enamoré perdidamente de Don Félix.

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Con Don Félix y todo su style

Y por supuesto tengo que hacer mención a los otros dos voluntarios con los que he tenido el placer de compartir esta aventura y es que, que fueran vegetarianos igual que yo sólo fue la primera de una serie de coincidencias que han hecho que nos complementemos estupendamente. ¡No se puede tener más suerte!

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El trío de cheles en un viaje Bocay-Jinotega

En definitiva, tras este poquito tiempo ya puedo decir que me he enamorado de Nicaragua, un país mágico, con unos paisajes tropicales cargados de vida y con una gente maravillosa cuya fuerza da sentido al conjunto. Y es que, si algo se siente en Nicaragua es la lucha de su gente, una lucha que nace en la historia de un pueblo sometido por intereses extranjeros en el que la parte fundamental de la producción está orientada hacia el mercado exterior, una lucha que crece en las fincas, emana en las calles y se hace fuerte en los corazones de los nicaragüenses, en los hijos del maíz.

Así que, como muchos ya temían antes de mi partida, para mí esto no se acaba aquí: quiero que la aventura continúe y ahora, mirando de nuevo a ese acantilado, creo que he encontrado hacia dónde quiero dar el primer paso.

De Universidad al Área de Tic y ahora a Tanzania

Alberto Mardomingo, socio y voluntario de ONGAWA. Coordinador Área de TIC

En los años que llevo en ONGAWA, me han contado los proyectos de Tanzania (y muchos otros) en múltiples ocasiones y, aún así, no sabía qué esperarme cuando aterricé en Killimanjaro después de 15 horas de viaje.

Lo primero que descubrí son las distancias. Aquí las distancias son enormes, todo está muy disperso (Tanzania tiene casi el doble de extensión que España, con un número similar de habitantes). En la carretera, el taxista me explicaba que ahora tardaban más, porque a los policías les gustaba el dinero y ponían muchas multas por exceso de velocidad. Tardé cerca de 4 horas en llegar a Same.

Los pueblos y las ciudades también están extendidos. No me habría dado cuenta de que ya estaba en Same si el taxista no me hubiese avisado. La única diferencia con el paisaje anterior es que se veía algún tejado más en los laterales de la carretera. Únicamente en el centro de Same las construcciones estaban pared con pared. Para llegar a la oficina, tomamos un desvío a un camino rodeado de campos de cultivo. “Nos estamos saliendo de Same”, pensé. No. Estabamos simplemente alejándonos del centro.

Una vez en la oficina de Ongawa en Same, conocí al equipo local de aquí (después de meterme por error en la oficina que no era). A algunos era la primera vez que les veía, como Hadiya o Kibona, y a otros les había conocido en España, como Adam o Beda. Soprendiendo a nadie, al rato de llegar, dejar las cosas en la casa, y comer algo, estábamos en el bar con una Serengeti en la mano, algo que se repetiría con relativa frecuencia (aunque tardaría poco en pasarme a la Safari). Con cuidado de pedirla siempre “Baridi” (“fría”), ya que es habitual beberla del tiempo.

Los primeros días iría conociendo al resto del equipo y empezaría a trabajar con ellos, en lo que pude. La planificación del trabajo que habíamos realizado hizo cierta la máxima de Mike Tyson de  “todo el mundo tiene un plan hasta que le pegan un puñetazo en la boca”. No la cumplimos ni el primer día. Pero el trabajo iba saliendo, y yo seguía aprendiendo cosas de la vida de aquí. Ayudó para ello hablar con Alfonso Zapico, expatriado de Ongawa en Muheza. Creo que al principio no entendían muy bien qué era eso del ODK1. Estamos planteando pasar de las encuestas en papel a realizarlas con el odk, con un smartphone o una tablet. Esto permitiría, en teoría, mayor agilidad a la hora de disponer de los datos, menos fallos, o la posibilidad de realizar la encuesta en Inglés o Swahili. Con la ayuda de Alfonso, lanzamos incluso alguna idea sobre usarlo para almacenar los datos de encuestas que se recojan en papel.

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La interfaz del ODK  Collet, y la cosa que he intentado hacer yo

De la necesidad de poder acceder a los datos recogidos fácilmente sale una parte del trabajo que he hecho, una interfaz web para poder acceder a las respuestas de las encuestas, lo que ha dado lugar a un pequeño desarrollo sobre el que seguiremos trabajando los próximos meses. Todo software libre, por suspuesto: https://github.com/ongawa/odk-viewer.

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El equipo de Same ha sido un punto a destacar de la experiencia. Adam, Hadiya, Beda, Hadness, Kibona, Bidy, y los demás. Vine a plantear un piloto usando el Open Data Kit para los levantamientos de datos para los proyectos, y otro de sensores en el tanque de Kongei, en Kihurio. Han tenido mucha paciencia conmigo, y me han ayudado a entenderlo todo, proporcionándome los documentos y el feedback que necesitaba para las pruebas con el ODK, y dispuestos a recorrer las 3 horas en coche que nos separan del tanque de agua de Kongei en Kihurio, para recoger allí los datos y medidas necesarios para el diseño de los sensores (del que se están ocupando la empresa barcelonesa H2ONow). Una pena que no vaya a poder estar cuando finalmente se monten los sensores. No hay forma de sacarlo en una foto, pero desde el tanque se podía ver toda la zona y los hogares a los que da servicio.

Además del trabajo, me ayudaron a entender la vida aquí, acompañándome cuando no me sentía seguro de poder desenvolverme y ayudándome a situarme. La casa de Ongawa, la vida en Same, y mis compañeros de habitación. Porque pensaba que las habitaciones era individuales, pero no. La segunda semana descubrí que las comparto con estos simpáticos compañeros

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Les caí tan bien, que poco después de esa foto quiso darme un abrazo y me saltó al cuello (por desgracia no entendí sus intenciones y me llevé un susto del quince y medio). Muy majos ellos, no molestan y lo único que piden es que les deje comerse todos los moquitos que quieran.

Al igual que fuimos a ver el tanque de Kongei, en otra ocasión visitamos las granjas de jengibre. En 8 comunidades de los alrededores de Chome se les ha dado formación y apollo para el cultivo y comercialización de jengibre, trabajando con Faida Mali2. Uno de los objetivos es proporcionar una alternativa a la explotación de los recursos naturales del bosque de Chome, facilitando su conservación. Cuando fuimos, se estaban preparando para la próxima siembra, ya que, nos decían, la idea de cultivar jengibre había tenido mucho éxito. Estaban preparando nuevos campos, y tenían listas las semillas para plantar. Sorprende un poco el nivel de implicación en el proyecto. En Lbulu, cuando llegamos había un grupo grande de personas empaquetando las semillas para su transporte, y cuando paramos a comer, el responsable vino a buscarnos para enseñarnos las semillas encantado con los resultados.

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Semillas de jengibre listas para sembrar

Cuando estoy terminando de escribir esto, llevo un mes de vuelta en España. Y sigo sin saber qué me esperaba, ni si ha sido distinto de lo que me encontré.

¿Es o no es como para estar impresionado?

Ruth Carbonell desde Nicaragua.

Y aquí nos encontramos, en la Andalucía profunda de Nicaragua. Sólo que aquí el norte es el sur, y el sur es el norte. En un mes y medio en este bello país empiezo a sentirme cada vez más una pura norteña, hija del maíz. El paisaje es todo un contraste, las casas en las comunidades pura madera, plástico y suelos de tierra, y la gente lleva su propio ritmo, mucho más pausado, más indefinido. A la hora de hablar no esperes recibir nada concreto como respuesta. “-¿Y entonces? ¿Cómo está usted?”. A eso no puedes más que esperar una respuesta como: “-Más o menos”. Eso es que todo bien, sin novedades. Ah y nunca está de más preguntar un par de veces las cosas. No siempre el entendimiento es mutuo, aunque creas que sí. Pero, ¡qué forma de vivir! No se si podré volver a vivir sin estos ritmos, sin estas cosas de aquí.

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Las chicas de Bocay

En el trabajo aun tengo mucho por aprender, pero me fascina la cantidad de cosas que ya he podido descubrir en tan poco tiempo. Cuando llegué se trabajaba a tiempo completo en el proyecto de construcción de la red de abastecimiento en la comunidad de San Juan, en el norte de Nicaragua, municipio de San José de Bocay. Todo era estrés, y yo recién llegada después de un año de experiencia trabajando en investigación. Pero Eddy, el ingeniero jefe, se encargó de ponerme al día. De visita de obra en visita de obra, pero no visitas de obra cualquiera. Visita a la captación, donde sólo se puede llegar o bien a pie o bien a caballo. Y del mismo modo el transporte de materiales para la construcción. Caballos cargados de sacos de cemento nos acompañaban en la travesía. Lluvias que inundan todo, que hacen que el trabajo se retrase más y más. Problemas con contratistas que no cumplen plazos. Organización directa de las cuadrillas formadas por gente de la comunidad, que en su aporte al proyecto se dedican a zanjear la red de distribución. “-¡Cuidado que no caigan piedras sobre la tubería!”. Y por supuesto, mis queridos fontaneros y jefe de obra. Hasta arriba de trabajo pero siempre dispuestos a enseñarte, y a sacarte una sonrisa.

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Recompensa después de una visita de obra, tras subir y bajar varias lomas. Riquísimo atol y elote cocido!

En este momento somos tres los voluntarios que estamos aquí trabajando. Al principio nos dedicábamos todos a San Juan, Borja y yo en el tema de la construcción, y Bárbara más enfocada a la implementación de prácticas de higiene en la escuela. Pero siempre intentando los tres saber un poco del trabajo de los demás, aprender y apoyarnos tanto como se pueda. El proyecto va avanzando y el estrés inicial se va disipando. Nos permite acercarnos más a la gente del equipo, alguna escapada al karaoke, con mucho ritmo y con unos cantantes apasionados por las rancheras. Un equipo que es un equipazo. Aunque con una dedicación al trabajo que les deja poco tiempo libre para compartir muchas veces.

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Bárbara y Vallejo, mi fontanero favorito, aprovechando el tiempo libre para dar un meneito a la caderas. ¡La energía positiva siempre por delante!

Poco a poco se nos han ido dando otras tareas. Algunas de oficina, al final son cosas que también se tienen que hacer; y otras de comunicación más directa con la comunidad. Entramos en un segundo proyecto, esta vez desde cero, en la comunidad de Los Mollejones. Lo primero, la realización de una encuesta para diagnosticar el estado actual de la comunidad. Algo que a priori habría dicho que no iba a gustarme demasiado y para mi sorpresa me encantó. De casa en casa, haciendo preguntas y más preguntas: “-¿Quién se encarga de halar agua en casa?; ¿Se lavan las manos normalmente?, ¿Cuándo?”. Y a la vez aprovechando para conocer la comunidad, las costumbres y leyendas que aquí cuentan. Pero no te puedes confiar, por que a la que te descuidas resulta que te han estado respondiendo cualquier cosa. La jefa dice que intentan impresionar a las chelitas, a las extranjeras, en la cantidad de manzanas de tierra que tienen. Hay que aprender a descifrar las respuestas. Aprender y aprender cada día cosas nuevas.

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Actuación del grupo de teatro compuesto por jóvenes de varias comunidades tratando el tema del derecho humano al agua, accesibilidad, género…¡una pasada!

Poco a poco se nos han ido dando otras tareas. Algunas de oficina, al final son cosas que también se tienen que hacer; y otras de comunicación más directa con la comunidad. Hasta el momento no puedo más que decir que es una de las experiencias más gratificantes que he vivido, que me está haciendo crecer a nivel profesional como nunca hasta ahora pero que a nivel personal es un giro de 180º. Un choque de realidad en todos los sentidos. Y un punto de inflexión y reflexión para continuar adelante. Una asignatura que considero está pendiente para muchos, que nos enseña más que mil fórmulas, y de forma totalmente empírica.

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San Juan de Awaswas. Es o no es como para estar impresionado?

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

CHANGAMOTOS EVERYWHERE

Miquel Escoto, voluntario y socio de ONGAWA.

Una de las primeras palabras que aprendí en Swahili nada más pisar Tanzania es Changamoto. La pronunció Mr. Wella, acompañándola cómo no, de esa enigmática sonrisa con la que se suelen terminar las frases en este país. Muchos changamotos en Malinyi, repetía…

Lo que el representante de ONGAWA en Tanzania intentaba decirme es que el proyecto que iba a visitar estaba lleno de retos y desafíos. Y que les estaba trayendo muchos quebraderos de cabeza…

Si ubicar Malinyi en un mapa ya es todo un reto y si llegar hasta allí es toda una odisea, trabajar aquí no podría ser menos. Y mis primeros días en terreno están dándole la razón a Mr. Wella.

En Biro, en el distrito de Malinyi, estamos inmersos en el primer proyecto puramente energético coordinado por ONGAWA con el que vamos a generar electricidad a partir de la cascarilla de arroz y distribuirla por la aldea para uso productivo y domiciliario. Todo un súper reto ya desde su planteamiento, tanto tecnológico como de gestión porque trabajamos junto con la ONG tanzana TaTEDO y Husk Power System, una empresa india pionera en este tipo de instalaciones, nuevos compañeros de viaje.

momento_tractorY efectivamente, aparecen changamotos por todos lados. Solo estando aquí te das cuentas de innumerables dificultades que en nuestro país quedarían resueltas sin levantarse de la silla (con una consulta en la web, alguna llamada o un correo electrónico) y que aquí requieren de arduas negociaciones e ingeniosas soluciones. Por ejemplo, el martes salimos
de la oficina con la misión de buscar una puerta para el cerramiento de la planta. Seis horas y muchísimas anécdotas después, disfrutábamos de un divertido viaje en tractor hacia Mchangani, cargados con un buen lote de tubos y mallas de acero. Tras horas pateando Malinyi y después de interminables discusiones, tuvimos que literalmente asaltar un tractor que se pasó a nuestro lado para poder entregar nuestras adquisiciones a un soldador de confianza.

elyAfortunadamente aquí tenemos a Ely, la coordinadora del proyecto, que remueve cielos y mares para que esto salga adelante. Valiente, decidida y optimista, ¡no hay changamoto que se le resista! Es un lujo para ONGAWA tenerla entre el equipo. Y también para los que visitamos esta región porque nos cuida de maravilla y hace que esta aventura sea más auténtica todavía. ¡Asante sana Ely!

A ojos de un mzungu como yo, sobrevivir en aldeas como Biro es realmente un verdadero reto que hace cuestionarme infinitas cosas y sacude mucho de lo que llevo dentro.

Aún quedan muchos retos por delante y el camino hasta ver brillar esa primera bombilla en Biro no será sencillo pero en ONGAWA nos gustan los desafíos y nos gusta aprender de ellos.

Además, ¿qué sería de la vida sin changamotos?

Quizás

Jorge Soria graduado en Ingeniería de la Energía, Máster en Eficiencia Energética en la Edificación, la Industria y el Transporte. Participa en el Programa de Voluntariado de la Comunidad de Madrid.

foto Jorge SoriaQuizás lo que en primera instancia me llevase a embarcarme en la experiencia de llevar a cabo trabajo de campo como voluntario fuera la oportunidad de ver el impacto que realmente este tipo de acciones tiene realmente. Quizás fuesen mis ganas de contribuir a cambiar un poquito este mundo con el que no estoy de acuerdo o quizás simplemente un súbito impulso altruista de mejorar en lo que sea posible las condiciones de vida de los demás. Quizás poder dotar a otros de herramientas para evolucionar y gobernar su propio destino, que para eso es suyo, fuese lo que me impulso o quizás la voluntad de compartir.

Quizás, sin embargo, fuese un sentimiento más egoísta. Quizás mis ganas de volar, de no estancarme o quizás mi necesidad de ver que las cosas que hago tienen un significado. Quizás fuese mi necesidad de viajar y aprender o quizás huir de una realidad que puede llegar a asfixiar. Quizás simplemente querer ser diferente, alejarme de los estereotipos de cómo debo ser o cómo debo actuar o quizás querer disfrutar de mi vida, que para eso es mía.

Quizás sea esa dualidad altruismo-egoísmo sea lo que me mueve o quizás nada tenga que ver con ello. Quizás sean fuerzas en mi interior, a las que aún no se poner nombre, las que marcan mi destino. Quizás haya demasiados “Quizás”. Quizás, y solo quizás, encuentre las respuesta al final del camino.

Voluntario de ONGAWA en Malinyi (Tanzania).

Un poco más sobre…

 

Ruth Carbonell Baeza, Ingeniera de Caminos, Canales y Puertos.

“Tuve la suerte de poder realizar el curso de desarrollo y cooperación internacional en el colegio de caminos, que impartía ONGAWA. Así pude conocer un poco más que es la cooperación, como se enfocan los derechos humanos en esta y cada día de curso descubrir alguna cosa nueva que me iba enganchando más y más. Poder complementar esta formación con una estancia en terreno, conocer la realidad, ver lo que se está haciendo, estar en contacto directo con la gente y poder entender los problemas que tienen… y poner las cosas en perspectiva, valorar y diferenciar lo que es importante y lo que no. Una oportunidad que no se puede dejar escapar. Una experiencia para aprender y aprovechar cada segundo”.

Lorena Gómez Antequera,  Ingeniera  Técnica de Minas, espcialidad de Recursos Energéticos.

“Cooperar es trabajar juntos, poner por parte de todos los involucrados la voluntad de querer que algo funcione, que un proyecto salga adelante con éxito. No es imponer nada, ni dar lecciones de nada, cooperar es compartir ideas, conocimientos y ponerlas en práctica. Elegí venir a terreno para comprobar y vivir lo que realmente anhelaba desde hacía mucho tiempo, para cerciorarme que era esto a lo que quiero dedicarme profesionalmente, para tener la oportunidad de trabajar por los derechos humanos y hacerlo de la mano de ONGAWA, porque desde que el primer día que pisé la oficina de Madrid ya sentí que era un gran equipo el que trabajaba allí. Ahora que llevo casi 6 meses como voluntaria no es que sea un gran equipo, es que el mejor!”.

Miquel Escoto, Ingeniero Industrial.

“Quiero aprovechar este regalazo que me brinda ONGAWA para ver cómo se trasladan los proyectos al día a día, para ponerle rostro, olor y sabor al esfuerzo de la organización y tener un primer contacto con la realidad de las comunidades beneficiarias. Quiero aprender del equipo de profesionales que hay detrás y empaparme de sus ritmos y su forma de trabajar. Abrir bien los ojos y el corazón y disfrutar de este privilegio y esta aventura. ¡Gracias ONGAWA!”.

Marta Calzado, licenciada en Ciencias Químicas especialidad Medio Ambiente.

“Llevo siendo voluntaria en el grupo de agua desde hace 4 años. La primera vez que tuve contacto con ONGAWA fue a través de la empresa dónde trabajo; viaje a terreno, concretamente a Tanzania,  a unos de los proyectos en los que ese estaba trabajando. Volví encantada de la experiencia pensando que había mucho en lo que colaborar, en definitiva me supo a poco…. Después de mucho pensar decidí pedir una excedencia e ir a terreno a colaborar en un proyecto durante más tiempo, hacer algo que realmente siempre he querido.”

Laura Sánchez, licenciada en Economía

“Quiero conocer en primera persona la realidad de los países en desarrollo. Convivir con una comunidad de personas, conocer su forma de vida y subsistencia, su cultura y sus costumbres y colaborar en la mejora de la calidad de su vida con los proyectos de ONGAWA”.

Bárbara García, Ingeniera Química.

“Regresé de Costa Rica en septiembre, donde realicé mi PFC de cooperación al desarrollo sobre tratamiento de aguas residuales y lo presenté en Noviembre, terminando así mi formación, que desde el principio estuvo orientada hacia estos temas. Inmediatamente después apareció la oportunidad de realizar un voluntariado de larga estancia en Nicaragua y, pensé que era el momento de empezar a ganar experiencia práctica en este ámbito que es hacia el que quiero enfocar mi vida profesional. Y qué mejor manera de hacerlo que con ONGAWA, con los que llevo colaborando unos 7 años y de los que conozco bien su trabajo en España”.