Trabajo, familia, Navidad y Moçambique

No me he ido, aunque lo parezca, pero esta extraña combinación de palabras que da nombre a mi nuevo “Post” me ha generado tal confusión en la cabeza que apenas he tenido tiempo para desahogarme con vosotros.

Diciembre ha sido de los meses más ajetreados que he tenido desde que estoy en Mozambique. Se me ha juntado: trabajo que no puede esperar, familia que no quiere esperar y vacaciones que se hacen esperar… ¡Qué va! ¡Estoy exagerando! ¿Qué mejor forma de pasar las vacaciones de navidad con tu familia, que a 40º grados en la playa, visitando un safari con cientos de animales salvajes o dejándote embaucar por uno de los cañones más impresionantes de África?

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Pero antes de esta montaña rusa de emociones había que dejar “todo” el trabajo atado y bien atado. Por ello me pasé las 3 primeras semanas de diciembre rebotando de despacho a trabajos de campo, reuniones que nunca llegaban y a viajes de negocio en Maputo.

Empecé calentando los dedos en decenas de emails con los voluntarios de ONGAWA (a los que espero invitar a unas cañas cuando vuelva por Madrid), que me siguen ayudando con la puesta a punto del diseño de EPANET, que parece que nunca lo voy a terminar, pero es que siempre hay otras cosas urgentes que hacer. Gracias a ellos me estoy convirtiendo en un “experto” en la simulación de redes con el susodicho programa.

Para que no se me enfriasen los dedos continué enviando emails, pero esta vez para buscar más presupuestos de posibles diseños de depósitos elevados. ¿Sabíais que en Sudáfrica se “han puesto de moda” depósitos para abastecimiento metálicos? Yo tampoco me lo creía cuando me respondían a los emails, ¡Pero al estar viajando con mi familia los pude ver con mis propios ojos! De todas formas me sigo preguntando como hacen para evitar las altas temperaturas con la incidencia del sol y el posible sabor metálico del agua. ¿Será que son parámetros que no tienen en cuenta? No sé, a mí me mosquea un poco…

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Por eso de coger carrerilla seguí escribiendo a ver si encontraba alguna empresa por la zona de Manhiça/Maputo que se disponga a limpiar los pozos que actualmente se están usando, y ya puestos que hagan un ensayo de caudal de cada uno de los pozos para comprobar que las bombas empleadas son las correctas.

Cuando me empezó la artritis opté por elaborar un nuevo mapa en cooperación por el bien conocido CISM (Centro de Investigação em Saúde de Manhiça), que dispone de una base de datos que te mueres de la envidia. Una vez me pasaron los datos definitivos el resto fue coser y cantar: una buena ortofoto que abarque la zona de estudio (mucho más amplia que la que realizamos en noviembre) y un poco de mañana con el QGIS y voilà:

Datos CISM

En esta captura podéis observar los diferentes tipos de letrinas usadas en parte del distrito de Manhiça.

Ya para ir terminando, tuvimos el privilegio de recibir la ayuda directa desde AdeM (Águas de Maputo) de un Ingeniero y un Técnico especializados en el área de la protección eléctrica de las bombas en los sistemas de agua de la ciudad de Maputo. En solo una mañana han podido realizar un test completo de todas las protecciones de los dos subsistemas de agua que existen en Manhiça. Ocho bombas en total. Y creedme que entre las toneladas de polvo y el mal mantenimiento por parte del Municipio no ha sido nada fácil, doy fe:

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El resto de tiempo que he permanecido desaparecido se hace responsable mi familia. ¿Las exigencias?, para ellos.

Un abrazo!

César Cabaleiro

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TRABAJO DE CAMPO, PAPELEO Y CÁLCULOS

Hace dos semanas que hemos terminado el levantamiento de datos de: los puntos de distribución, letrinas y fosas sépticas. ¿Resultado? Una nube de 1984 puntos (Como el libro. Pura casualidad) que representan a 992 viviendas de los barrios de Cambeve, Mulembja y Vila, pertenecientes a la ciudad de Manhiça. Tranquilos, ya os repondo antes de que penseis la pregunta: Gracias a este pedazo grupo de mujeres,

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De izquierda a derecha: Vânia, Dorca, Alice, yo, Rita, Fausia y Dionisia

obtuvimos esto:

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Es una imagen parecida al de mi anterior post, pero fijaros bien, solamente parecida.

Con estos datos ya podré tener al fin, un consumo real y actual de la red de abastecimiento que vamos a extender. Y con ello, me cambio de programa. Dejo el QGIS y me pongo con el adorable EPANET para simular el actual estado de la red.

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Casa sencilla, sencillísima.

Pero por desgracia el visado de tres meses se me caducará dentro de una semana, y he de darme un papeloso paseo por Nelspruit, Sudáfrica, para obtener un nuevo visado que me permita estar tres meses más y poder así terminar el proyecto. Digo papelosos porque viajo con más papeles en la mochila que prendas de ropa…

En serio, solo hay algo peor que tener que organizar los papeles para un visado y es tener esa maldita sensación en el viaje de que lleves lo que lleves, siempre te va a faltar un papel, una firma, un sello… paciencia… SIEMPRE! La única salida, con final feliz, es postrarte ante la funcionaria amargada de turno, sonreir y saludar.

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Después de llorarle (además de sonreir y saludar) a la funcionaria y de reordarle que trabajo para una ONG en Mozambique, acabó cediendo de mala gana para tramitarme un visado de tres meses con el que tendré que entrar y salir, como mínimo, una vez al mes del país. Menos mal que vivo cerca de dos fronteras.

Ahora sí, con la conciencia tranquila y un nuevo visado en el bolsillo me dispongo a “juguetear” con el EPANET. Pero mi falta de experiencia y la seriedad del proyecto me plantea compartir el diseño de EPANET para que me lo “corrijan” gente con mucha experiencia y capacidad. Mientras tanto os lo enseño por aquí:

EPANET

¿A que queda bonito? Pues esos colores no son buenas noticias y supondrán un largo trabajo. Pero para eso estamos aquí, ¿No?

Para terminar os dejo unas cuantas fotos más del levantamiento, que estoy que las regalo.

Un abrazo a todos los que habeís aguantado hasta esta línea y una colleja de Sole a los que no.

César Cabaleiro

CONOCIENDO MANHIÇA CASA POR CASA

Una fuerte lluvia, un brutal calor, un caldeado viento que te quema los ojos… todo es extremo cuando se hace el trabajo de campo, pero sin duda, es la mejor forma de conocer un pueblo, sus habitantes y su situación actual.

Llevo una semana y media disfrutando de un trabajo en equipo con 7 compañeros contratados por el AIAS (Administração das Infra-estruturas de Água e Saneamento) con el objetivo de hacer un levantamiento de datos de las conexiones domiciliares y saneamiento (Letrinas y fosas sépticas) de cada una de las casas que afecta a la red de aguas del subsistema II de la Vila de Manhiça. Estos datos nos serán de gran ayuda para determinar con exactitud el número de usuarios que abarca nuestra red, el tipo de conexión que usan (Un solo grifo en la finca, casa con instalación, etc… que determina la dotación diaria de cada casa), su posición GPS y otros datos esenciales para poder empezar con el proyecto de extensión de red.

Lo singular del trabajo de campo es que parece que cada día amaneces en un universo paralelo… conexiones ilegales, fuentes públicas sin grifos, mujeres que dicen no saber el nombre de sus maridos, personas que piden el agua a sus vecinos, que no conocen el nombre de sus caseros, que no hablan nadita de portugués, que se asustan al ver a un mulungo (un blanco) e incluso señoras de 70 años que me tiran los tejos… toda una aventura, pero… ¿Y lo bien que me lo paso?

Cada día que vuelvo del campo me paso media tarde volcando los datos de las tablets al ordenador, y lo más positivo es ver como va creciendo día por día el trabajo realizado. Llevamos ya 374 casas con sus respectivas conexiones, letrinas y fosas sépticas, terminando así con el barrio de Cambeve, uno de los más grandes de Manhiça.

Conexiones

Calculo que nos han de quedar otras 500 casas. Pero según vamos avanzando se nota el aumento de casas que hacemos por día, gracias a la rápida adaptación del equipo al software empleado.

Solo espero que por lo menos el clima se porte bien en el nuevo universo de mañana.

 César Cabaleiro

¡Primeras semanas en Manhiça, Moçambique!

Supongo que la mayoría de gente que escribe sus diarios de aventuras empiezan con la frase “Todo empezó con un largo viaje desde Madrid…”, pues la mía no… la mía empezó con un “entretenido” viaje en autobús de 9 horas desde Vigo hasta Madrid… Recién llegado a la capital me reciben con una suculenta barbacoa. Celebran la vuelta a casa de un viejo amigo tras un viaje de seis meses por el sudeste Asiático, y de paso, porque no, festejamos mi despedida. Las siguientes 36 horas han quedado difusas en mi memoria entre tanto avión, carreras, controles policiales y vacunas en el último momento.

¿Conocéis esa sensación de cuando llevas casi dos semanas de vacaciones en un lugar desconocido y tienes la impresión de que has aterrizado hace 3 minutos y 36 segundos? Pues así me siento yo, pero eliminad la palabra vacaciones. Y eso solo puede indicar dos cosas, buen ambiente y mucho trabajo!

Poco a poco, mis dos compañeras de equipo, Cati y Atalia, me van poniendo al día de cada uno de los muchos puntos de los que se compone el proyecto, cuyo título es: Mejora de la calidad de vida de la población de la Vila da Manhiça a través de la reducción de las enfermedades procedentes del uso de agua no potable y falta de saneamiento. El proyecto está cofinanciado por la AEXCID y la AECID y será ejecutado por ONGAWA Ingeniería para el Desarrollo Humano. ¿Y como he tenido la suerte de acabar aquí? Os estaréis preguntando… Pues gracias a un curso, con opción a beca, organizado por la Demarcación de Madrid del Colegio de Caminos, Canales y Puertos en colaboración con ONGAWA y la Fundación ACS. ¿A que suena bien? Pues para mi ha sido una oportunidad de esas que caen cada muchos años.

Pues aunque parezca poco lo que he escrito, me ha llevado dos semanas intensas vivirlo. Ahora solo me quedan dos cosas por hacer, la primera hincar mis codos ante el ordenador, y la segunda, y no por ello menos importante, ¡Disfrutar del país!

Os iré manteniendo al tanto de mi Voluntariado ¡Boa noite!

César Cabaleiro Rodríguez