Mi experiencia en Perú

Andrés Martín, Anco (Perú)

El pasado mes de Junio abandoné Madrid rumbo a Lima, para comenzar mi período de prácticas profesionales en ONGAWA Ingeniería para el Desarrollo Humano. Dichas prácticas, se encuentran enclavadas dentro del Máster en Tecnología para el Desarrollo Humano y la Cooperación, impartido en la Universidad Politécnica de Madrid, y se prolongarán hasta el mes de diciembre.

Todo empezó, como digo, hace ya algo más de tres meses, cuando aterricé en Lima después de un viaje bastante largo y cansado. Tras permanecer en la capital del país durante unas dos semanas, en las cuales pude conocer a mis compañeras de trabajo en la sede central de la organización y estudiar de una manera más profunda el proyecto en el que estoy participando, así como ver algunas de los más relevantes puntos turísticos de la ciudad, puse rumbo al lugar donde se está implementando dicho proyecto, “Gestión integrada de los recursos naturales en la subcuenca de Manzanayocc, mediante la concertación institucional y la protección ambiental”, ejecutado en uno de los lugares con mayor escasez de recursos del país y con los mayores índices de pobreza. En el proyecto, están integradas dos organizaciones, ONGAWA y un socio local peruano denominado SER, Servicios Educativos Rurales, con amplia experiencia en la zona.

Este lugar se llama Anco, y está situado en la provincia de Churcampa perteneciente a su vez a la región de Huancavelica, en la sierra central peruana y en el corazón de la mayor cordillera del planeta, Los Andes. El trabajo aquí  engloba vFoto Andrés6arias comunidades alto andinas, situadas entre los 2.500 y los 4.100 metros de altitud, aunque la máxima cota de la subcuenca la marcan los 4.250 metros. Sin duda, la altitud, fue mi primer reto una vez llegué a este lugar. Aquí, el trabajo de campo es bien intenso y adecuar los pulmones es costoso, sobre todo durante los primeros días, en los cuales, sientes, en multitud de ocasiones, tienes que parar a descansar pues la falta de oxígeno es evidente.

Trabajamos con 9 comunidades, concretamente con las organizaciones que se encargan de la operación, gestión y mantenimiento del agua dentro de ellas, las JASS (Juntas de Agua y Servicios de Saneamiento). El proyecto, por lo tanto, se podría diferenciar en dos partes, una de ellas más orientada al trabajo de campo y la realización de talleres de capacitación en diversas temáticas con las comunidades (JASS y otras) y otra más enfocada a la realización de diferentes “planes ambientales” a un nivel institucional, los cuales serán trabajados en estrecha relación con las instituciones distritales y provinciales.

Mi trabajo dentro del proyecto, consiste en el seguimiento y monitoreo de las actividades planteadas,  también realizo propiamente algunas otras como una herramienta de seguimiento de las JASS y próximamente un Plan de Contingencias ante el Cambio Climático, entre otras. Aquí, el aprendizaje, es diario y continuo.

Vivir en un contexto como este, y tener una experiencia en terreno de esta magnitud, aporta mucho más que conocimiento en un mero plano laboral. Y aquí estoy aprendiendo muchísimo, día tras día, pudiendo entender la gran diferencia que existe entre la formulación de un proyecto y la ejecución del mismo en terreno, y también la gran diferencia que existe entre el plano ingenieril y el social y, verdaderamente, estas son las dos grandes lecciones que me estoy llevando por el momento, laboralmente hablando.

Foto Andrés2Una vez que estás trabajando en terreno, te das cuenta de que lo más importante es intentar interferir lo mínimo posible en el ritmo de vida cotidiano de las comunidades. Debes adaptarte por completo a sus necesidades, a su contexto social, a su nivel de educación, a su lengua, a su ritmo diario. Aquí, no existen los fines de semana, ni horarios fijos de salida y entrada, si tienes que realizar un taller de capacitación, te tienes que adaptar a los horarios y días que las comunidades te propongan. Levantarte a las cinco de la mañana un fin de semana para empezar a trabajar a las 6, a más de 4.000 metros de altitud, no es algo anormal y, sin duda, te ayuda a comprender muchas cosas y a tener una visión más acorde con la realidad. En mi opinión, el esfuerzo y trabajo diarios de estas personas, en general, la vida y el sufrimiento del ser humano adaptado a las altitudes andinas, es realmente digno de admiración y respeto.

Pero, como digo, el aprendizaje es mucho más que laboral. Aquí, aprendes a valorar lo que hay y sobre todo a disfrutarlo, a saborearlo lentamente; dicen que los grandes platos, se cocinan a fuego lento. Aprendes a conformarte con poco, a darte cuenta de las enormes diferencias que existen entre el lugar de dónde vienes y el lugar en el que vives actualmente, de lo privilegiado que eres en algunos casos y de lo poco privilegiado que eres en otros; hay mucho tiempo para reflexionar. Aquí no hay aguas calientes o calefacciones, ni lavadoras, no abundan las televisiones de plasma, los ordenadores o las consolas y la conexión a internet es extremadamente lenta y sólo está al alcance de unos pocos privilegiados.

Pero, sin duda, una de las grandes diferencias entre las comunidades que visito y la realidad de la que yo procedo, es que la mayoría Foto Andrés1de la gente aquí no da tanta importancia al tiempo. Vivimos a un ritmo más pausado. Allí, en mi país, y en general en muchas ciudades (también lo pude observar en Lima las dos semanas que estuve o en otros países europeos en los que he vivido), cada minuto, cada segundo, es vital. Parece que no se puede perder ni un segundo. Siempre hay que producir, que ganar, que ser el primero, ¿tan importante es el tiempo?. Parece que el estrés es necesario para ser feliz. Aquí, uno no siente esas presiones, carreras ni competiciones. Cuando caminas por esos estrechos senderos, rodeados de valles y montañas, cuando visitas las comunidades y hablas con la gente, puedes sentir auténtica tranquilidad y libertad. Es por eso que me pregunto tantas veces, ¿qué nos hemos dejado en el camino para conseguir todos esos avances de los cuales alardeamos?.

El contexto de pobreza económica es evidente, pero su riqueza proviene de otros modos, y es más que interesante detenerte a observarlo.  Por el momento, todavía me quedan algo más de dos meses y medio en Anco, tiempo durante el cual seguiré aprendiendo, colaborando, observando y grabando en mi memoria cada segundo de esta magnífica experiencia.

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2 comentarios en “Mi experiencia en Perú

  1. Andrés, no te imaginas la satisfacción tan grande que siento al leer tus reflexiones y el orgullo de haberte tenido como alumno .Me alegra q estés bien.Un abrazo .

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