La vida en Manhiça

Amanece en Manhiça, un pueblo del sur de Mozambique. Son las 5.30 de la mañana y ya entra un sol espléndido por la ventana. Cuando me preguntan, “¿Qué es lo que más echas de menos de España?” Yo respondo: “Las persianas”. Y es que, si debido a la luz que penetra de lleno en tu cuarto y te ilumina la cara a las 06.00 de la mañana no te puedes volver a dormir…creedme, ni dieta mediterránea, ni queso ni jamón, se echan de menos las persianas.

Pero no hay mal que por bien no venga. En ese caso, ¿qué mejor que aprovechar el momento más fresco del día para hacer un poco de deporte? Sí, a esas horas, salimos a correr y en el camino (de arena de duna) nos encontramos a la gente que va, caminando, en bici (ver foto) o en “chapa” (transporte público más extendido de Mozambique que consiste en una furgoneta con una media de 15 a 20 años, de unas 12 o 15 plazas donde van 30 personas) a la “Vila” (como llaman al centro o zona urbanizada de Manhiça) a trabajar, estudiar, comprar pan para volver a su barrio y venderlo,…
Medio de transporte
Por el “mato” (o campo, o zona rural, es decir, fuera de la Vila) salen a nuestro encuentro los niños y niñas al grito de “¡mulungus!”. “Mulungu” significa blanco en Shangana, el dialecto que se habla en esta zona de Mozambique. A veces nos animan, otras nos acompañan…pero la mayoría de las veces, tan solo se divierten gritándonos “mulungus” y viéndonos pasar.
"Mato"
Después de una reconfortante carrera matinal, toca ir al Municipio (o Ayuntamiento) a trabajar. Saliendo de casa, dejo a mi izquierda el CISM, ¿y qué es el CISM? Pues, en pocas palabras, la institución gracias a la cual comenzó a llegar la ayuda de la Cooperación Española a Manhiça. Sus siglas significan Centro de Investigación en Salud de Manhiça, y fue fundado en 1996 a través de un Programa de Cooperación Bilateral entre los Gobiernos de Mozambique y España, con el apoyo del Hospital Clínic de la Universidad de Barcelona. El objetivo de este centro es impulsar la investigación en enfermedades como el VIH, la tuberculosis o la malaria. De hecho, la razón principal por la que se fundó fue para investigar sobre la vacuna contra la malaria, enfermedad que causa la mayor parte de muertes en la población infantil.
El apoyo del Hospital Clínic continúa, a través del CRESIB (Centro de Investigación en Salud Internacional de Barcelona) por lo que el flujo de españoles en Manhiça es constante: algunos de paso (2 o 3 meses), otros para larga estancia (hasta 3 años). Debido a la fundación del CISM, el pequeño centro de salud de Manhiça fue convertido en un Hospital Distrital, con unas 120 camas, una parte de maternidad, otra de pediatría y otra de adultos.

Más adelante, en una esquina, sentadas sobre sus “Kapulanas” (telas típicas del país con las que, normalmente, se visten las mujeres atándose la kapulana a la cintura a modo de falda, y se fabrican la ropa tanto hombres como mujeres) a varias mujeres mayores, cada una vendiendo una cosa: bananas, aguacates, naranjas, o leche de “milho” (leche de maíz), bebida típica de aquí con un olor bastante desagradable. En otra esquina, señores con peto amarillo te intentan vender crédito de Vodacom, Movitel o MCel, depende de la compañía de teléfono móvil que tengas.

En la acera, frente a la puerta principal del hospital, se forma un pequeño mercado donde se venden desde bebidas varias (metidas en neveras portátiles sin hielo) hasta palomitas de maíz (transportadas en un carro con ruedas), o “badjias”, “samosas”, “rissois”, “bolos” (cocinados en casa y transportados en cubos de plástico para venderlos).
¿Qué son toda esta clase de nombres raros? Pues los tres primeros son fritos: de pescado, carne o gambas. Las “badjias” son como albóndigas aplastadas hechas de una un tipo de judía, “Feijão Nhemba”. Las “samosas” son empanadillas en forma de triángulo y rellenas de carne o de pescado. Los “rissois” son croquetas, normalmente, más grandes que las españolas, y rellenas de carne o gambas. Todos estos fritos suelen ir aderezados con “piri-piri”, una variedad de chile que arde en la boca. “Bolos” llaman a todas las cosas dulces: pasteles, bizcochos,…normalmente lo que venden en las calles son bizcochos, un tanto insípidos por cierto.
Badjias
En Manhiça están acostumbrados a ver “mulungus” (blancos) desde hace mucho tiempo debido al CISM. Aun así, siempre notas como las miradas se fijan en ti, y más si te has unido a la moda manhiçera y llevas unos pantalones hechos de kapulana. Eso sí, toda la gente con la que me cruzo me da los buenos días, sin excepción: “Bom dia, obrigado” (buenos días, gracias).
El trabajo en el Municipio, entre “Vereadores” (concejales), “Presidente” (alcalde) y funcionarios, se merece otra entrada aparte, tiene mucho que contar para dedicarle sólo un párrafo.

Para ellos, la hora del almuerzo es a las 12.00, al mediodía, qué es bastante diferente a “nuestro mediodía”. La comida, sea cuál sea, va siempre acompañada con arroz, cocido simplemente, o con “xima” una pasta de harina de trigo o de arroz. Ambos platos están presentes en la dieta diaria de los mozambicanos, por ser básicos y baratos.

El arroz o la “xima” pueden ir acompañando al “kobe”, guiso de una especie de hojas de acelga con coco rallado y cacahuete; “matapa”, guiso de hojas de mandioca; “carril” de cualquier cosa, “carril de frango, lulas o camarão”, son guisos de pollo, calamares o gambas cuyo aderezo principal es el curry; “feijoada”, guiso de judías. He de decir que, a pesar de que no hay mucha variedad, la comida está muy buena.
Y todas estas cosas, las encuentras en el mercado, donde las “mamás”, mujeres que se levantan al amanecer para ir a la “machamba” (huerto) y recolectar la producción del día o bien, venden de todo: desde las hojas de la mandioca o el kobe, hasta tomates, cebollas, patatas, gallinas vivas,…y si quieres pescado o marisco, normalmente, hay una señora que va cada día a la “lonja” más cercana y lo trae fresco, para luego pasearse con el barreño en la cabeza durante todo el día vendiendo al grito de “Peixe! Camarão! Lulas!”.
Sin embargo, las grandes superficies comerciales están llegando a Manhiça. En Diciembre del año pasado abrieron un “Shoprite”, supermercado sudafricano que se está expandiendo poco a poco por el sur de Mozambique y donde puedes encontrar casi todo tipo de productos, eso sí, a un precio bastante más caro que en España.

La “Vila” durante el día tiene mucha vida. Siempre hay movimiento de coches, pues pasa la carretara nacional que cruza el país de norte a sur, y de personas que van y vienen. Puedes salir a hacer compras, tomarte un café o simplemente pasear sin ningún tipo de miedo. Por la noche sí debes andar con más cuidado y evitar ir sola pero, en general, es un pueblo tranquilo, y puedes salir a tomarte una cerveza después de un largo día de trabajo sin ningún problema.
Carretera nacional y vendedor de crédito con chaleco amarillo

 

 

 

 

 

 

 

Y esto, es, muy resumidamente, la vida en Manhiça…Disculpad si os parece aburrido, simple o cualquier tipo de adjetivo calificativo que se os venga a la mente…es la primera vez que escribo una entrada en un blog, espero que no sea la última.

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Un comentario en “La vida en Manhiça

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